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Querida hija,

Estás dentro de mí y eso me acojona asusta. Voy a ser tu madre. ¿Te das cuenta?

Nueve meses de embarazo no son suficientes para prepararnos. La frase que más repito últimamente es para tu otro progenitor: “serás un buen padre“, le digo. Y lo será, desde luego. Pero, ¿y yo? El miedo me acucia, no me deja dormir. No sé cómo será tenerte en mis brazos, no sé cómo será desesperarme por tus llantos, consolarte, darte besitos y achucharte hasta el ahogo -más típico de abuelas que de madres-.

No tengo ni idea de cómo será mi vida contigo. Porque aunque llevo siglos cuidando niños, viéndoles crecer por fuera, esto es distinto. Contigo no podré hacer aquello de “cuando se ponga pesada, se la devuelvo a sus padres”, porque YO SERÉ TU MADRE.

Francamente hija, qué vértigo me das.

Con tu padre hice unos votos para siempre, y tampoco sabía, ni sé, cómo iban a salir las cosas. Pero me comprometí con él para toda la vida. Y contigo también tengo, irremediablemente, un vínculo de por vida. Así que voy a verbalizarlo, a ver si así se me pasa el susto de lo que se avecina. De ser madre.

Dios mío.

Prometo querer quererte todos los días de mi vida. Clic para tuitear

Prometo que, debajo de mis enfados, de mis riñas y de mis frustraciones contigo, habrá un corazón amándote. Porque echarte bronca no implicará, jamás, que te quiera menos. Soy tu madre. Tú eres un regalo que nos toca custodiar a tu padre y a mí, así que prepárate, porque seguro que en algún momento nos pasaremos de protectores, te ahogaremos y reivindicarás tu espacio. Prometo que lo haremos lo mejor que podamos.

Quiero ser un ejemplo para ti. Cómo me gustaría enseñarte a ser una mujer de bien, con un corazón grande que desee amar a los demás, igual que tú serás amada. Quiero evitar convertirte en una ‘mini yo’, quiero que seas fuerte y encuentres tu propia personalidad. Prometo ayudarte a ser tú misma.

Prometo mostrarte personas con corazones buenos, personas que te querrán y te enseñarán a querer, personas que vibran por la vida y que buscan sin parar, porque hija, el hombre es un ser en búsqueda constante de sí mismo y de un sentido.

El ser humano crece por dentro porque mira la realidad que tiene delante y se hace preguntas. Y yo quiero eso para ti. Clic para tuitear

Por eso te prometo que te perseguiré para que nunca dejes de leer. Y es que eso te hará más feliz. No me perdonaría que no te encontraras a ti misma porque nadie te haya enseñado cómo hacerlo. Te prometo que ni tu padre ni yo te soltaremos. Te prometo que no te dejaré sola, que podrás contar conmigo siempre. Porque, aunque primeriza y asustada, voy a ser tu madre y eso ya es para siempre.

Fdo: María Ros