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Querido Tú,

Tienes miedo, lo sé. Te acojona asusta la aventura en la que nos hemos metido. ¡Quién nos mandaba…! Pero serás un buen padre, por suerte no estás solo. No tenemos ni idea de cómo se hace, y aun así lo haremos. Qué cosas, ¿eh? No hay que pasar examen, ni tampoco se necesita un carnet. Simplemente un día lo eres. Punto.

Aprenderemos sobre la marcha -qué remedio- y lo haremos juntos, si te parece. Porque las aventuras de la vida, así tan gordas, más vale emprenderlas acompañados.

Serás un buen padre, ¿no te das cuenta? Porque igual que fuiste pensado para mí, has sido pensado para ser el padre de nuestra hija, con tus fallos, con tus miserias y con tus limites incluidos. “Soy un desastre”, me dirás, pero de lo que no te das cuenta es de que no hay mejor desastre para ser el padre de mi hija. Solo tú podías desempeñar ese papel. Y nada podrá hacerme cambiar de idea. Ni la metida de pata más descomunal, ni el error más garrafal que cometamos como progenitores. Serás un buen padre.

Uno empieza esta carrera casi por casualidad y los meses de embarazo nos preparan la conciencia para lo que se avecina, con todos esos sustos, cambios, cansancio y los golpes que nos curten. Y harían falta 9 meses más, ¡9 años tal vez! Pero si son tan solo “9” y “meses”, será por algo, será porque por mucho tiempo que nos den, jamás estaremos listos del todo.

Así que te propongo algo: afrontémoslo como lo que es, un reto. EL RETO de nuestras vidas. Clic para tuitear

Iremos pasito a pasito (suave suavecito 🎶… Cuánto daño ha hecho esta canción, Señor 🤦‍♀️). Iremos día a día, superaremos juntos cada noche en vela, cada berrido y cada duda sobre la paternidad. Y viviremos juntos cada enfado, cada momento de desesperación y los “no puedo más”. Y cuando todo nos supere, acudiremos a los que están ahí para nosotros, a nuestros amigos, que nos quieren. Y nos dejaremos acompañar.

Lo dicho, el camino en solitario es insoportable. No siempre podremos ser fuertes para el otro, así que pediremos ayuda. No olvides que llegarán los “la mato” y los “la regalo”. Necesitaremos quien nos devuelva a la realidad y nos haga poner los pies en el suelo, para querernos incluso entonces.

Necesitaremos volver a ser conscientes de que esa vida que cuidamos no es nuestra, pero es lo más valioso que se nos ha confiado. Clic para tuitear

Así que esos momentos de desesperación no importan. No importan porque, aunque marquen irremediablemente nuestra rutina en los próximos años, estaremos juntos, creceremos juntos, nos querremos juntos. Quiero ser mujer para ti, quiero crecer contigo y ahora nos toca crecer con la paternidad. I’m in! Porque cielo… Serás un buen padre.

Y es que no habría podido escoger mejor.

De subconsciente a subconsciente,

Yo