Seleccionar página

La publicidad y las redes sociales nos imponen la ‘Apariencia’ como máxima prioridad y nos educan bajo la premisa de que seremos felices con un par de retoques y un buen filtro. Y si nos dejamos engatusar es porque, en realidad, sabemos que todo lo que hacemos, aunque sea inconscientemente, lo hacemos porque tenemos un corazoncito que sufre bajo la piel. Y lo maquillamos para no sentir el dolor.

Nos creemos la patraña de que con eso basta, de que no hay que crecer por dentro porque nadie lo ve. Y yo vengo a deciros que eso es mentira: Uno es el que es, estamos bien hechos. Solo hay que ponerse las ‘gafas de ver la vida’ correctas e intentar ser feliz. 

Crecer por dentro es un proceso que va íntimamente ligado a crecer por fuera. La fisiología evoluciona por sí sola, sin que podamos hacer mucho más por ella que comer, beber y hacer deporte. Pero ¿qué pasa con el resto de nosotros? No somos solo cuerpo físico. Hay más. Mucho más. Somos una mezcla de mente, corazón, alma y cuerpo. E igual que se cuida la mente con estímulos intelectuales, uno debe cuidarse por dentro también. Clic para tuitear

Para ello hay que aprender a conocerse a uno mismo: identificar las emociones, colocar los sentimientos y aceptar las virtudes y los defectos. Hay que quererse mucho. Porque cuando uno se quiere a sí mismo puede empezar a trasladar ese amor a los demás. De eso trata precisamente la sección Diario de una mujer casada. Es un espacio para recorrer ese camino juntos, un sendero que dura toda la vida, un sendero muy duro, empinado y lleno de gravilla y aun así, yo puedo deciros que es precioso. 

Pero ¿por qué no intentarlo? “Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones, y períodos de crisis”, Papa Francisco. Conocerse asusta mucho, es una tarea solo apta para valientes. Clic para tuitear Lo bueno de esto es que no hay que hacerlo solo, de hecho es casi una imprudencia aventurarse en solitario. En esta sección yo os propongo que lo hagamos juntos.

¿Me acompañáis?

Fdo: María Ros