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(Hazañas de una adicta tecnológica. Parte 1)

Día 2. Tengo mono. 

 

Adicta tecnológica, sin adicción a la que apegarse, al habla. Mis hazañas sin teléfono, ni redes sociales, continúan.

Las vibraciones fantasmas, me acechan. Las siento en el trabajo, cuando cocino, antes de acostarme y en plena calle. Me persiguen. Constantemente palpo mis bolsillos. Locura… Esa es la definición de mis horas. Pierdo trenes porque no recuerdo los horarios, me desoriento en todas partes, EN TODAS PARTES, porque no sé cómo llegar a los sitios. Hay gente que nace con una brújula incorporada en el cerebro, y luego estoy yo.

Antes del móvil ¿qué hacía la gente en el baño? Ir al baño, ¿¡Y YA ESTÁ!? Soy una adicta tecnológica que no tiene razón de ser. Clic para tuitear

Y lo que es peor, temo por mi salud, qué taquicardias, hijos míos. Sería muy triste morir así. Pero sería aun más triste VIVIR así, sufriendo constantemente por un pedazo de plástico…

¿Alguna vez desvirtualizamos? Clic para tuitear

¿Somos capaces de charlar durante horas con un amigo en un café sin tener que dejar constancia de ello en Stories? ¿O nos alegramos porque la vida nos ha dado un año más de oportunidades en nuestro cumpleaños en vez de esperar ansiosos los regalos para colgarlos en insta y presumir de ellos?

¡Qué demonios nos pasa, chaval! No está bien… No estamos bien… ¿Vivimos, realmente? ¿O vivimos a través de nuestro perfil en Internet?

¿Quiénes somos de verdad? ¿Valemos la pena? Dios... ¿valemos la pena en carne y hueso? Alguna vez nos lo hemos preguntado... Tal vez convendría. Clic para tuitear

Podríamos hacer un Top 10 sobre las virtudes de Fulanita, o Descubrir las mayores ventajas de viajar con Menganito. Y darle todos los likes del mundo a la abuela en formato besos por seguir llamándonos cada semana. Tal vez de este modo viviríamos mejor, más sanos (mentalmente), lo del físico ya es harina de otro costal.

En fin, no me hagáis caso, desvaríos de una adicta tecnológica sin adicción a la que apegarse. 

Día 3. Bendita nube vs. Qué yuyu.

Próximamente en los mejores blogs… O solo en el mío, vaya.